Santiago de Cali


La confluencia cultural y étnica de diversas tradiciones históricas y su vocación democrática y festiva son elementos esenciales del patrimonio intangible de los caleños. Aparte de ser una ciudad geográficamente privilegiada, Cali es el referente de grandes acontecimientos culturales que permitieron el encuentro de Colombia con algunos de sus grandes valores. En 1899 se proyectaron en esta ciudad las primeras imágenes fílmicas, naciendo aquí la cinematografía colombiana. Su escaso y accidentado desarrollo fue retomado por Cali en la década de los 80 cuando se buscó generar una industria cinematográfica nacional. En 1927 se inauguró el Teatro Municipal, en 1936 el Teatro Jorge Isaacs y antes, en 1932 se había fundado el Conservatorio Antonio María Valencia como la primera escuela de Bellas Artes. Allí, bajo la dirección de grandes maestros como Oteiza, Matiazik y el mismo Antonio María Valencia se forjaron grandes figuras del arte nacional.

En la década del 50 se fundó la Escuela Departamental de  danza, germen de lo que sería años después, en 1974, el primer Instituto de Ballet Clásico del país, INCOLBALLET. Igualmente, en la ciudad nacieron el Nuevo Teatro y la nueva dramaturgia colombiana con el Taller Escuela de Cali-TEC- volviéndose nuestra ciudad cuna y sede de grandes literatos como Antonio Llanos, Enrique Buenaventura y de  movimientos alternativos como el Nadaísmo. En 1956 se fundó La Tertulia que se convertiría el primer museo de Arte Moderno del país. También se llevaron a cabo los festivales nacionales de arte y, entre 1970 y 1986, las Bienales Americanas de Artes Gráficas que insertaron a Colombia en el panorama artístico mundial, permitiendo traer al país grandes personalidades de las artes plásticas, dando paso a la gestación y desarrollo de un gran movimiento de talleres de artes gráficas. En la década de los 70 la Revista Vivencias de Cali realiza los premios de novela colombiana donde resultó galardonada la Escritora Alba Lucía Ángel y el escritor Manuel Mejía Vallejo.

Es importante mencionar también, como la influencia cultural de los pueblos de la Costa Pacífica insertó en los caleños el espíritu de la fiesta y la danza como patrimonio cultural masivo. Es difícil para el conjunto de colombianos pensar en Cali sin incluir la fuerza de la cultura del Pacífico en el imaginario de la ciudad.

Las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, se caracterizaron por las formas de economías ilegales y el paulatino descenso de la ciudad hacia un desierto cultural. La corrupción administrativa contribuyó a esto despojando a Cali de sus grandes activos sociales, entrando la cultura en los niveles más bajos de frustración y reconocimiento. En medio de este desolador escenario se realizan los Festivales de Arte con los cuales, desde una fundación privada Proartes, se intenta mantener la continuidad de los festivales iniciados en la década del 70, no obstante su proyección adolece de una clara política cultural que supere la concepción de espectáculo de la cultura y se enfoque a atender de un modo sostenible la vital proyección de los creadores y artistas de la ciudad.

En la última década e inicios de esta, la Universidad del Valle mantuvo anualmente la Feria Internacional del libro del Pacífico, con importantes países invitados quienes participaron de la programación cultural y académica el Simposio Internacional Jorge Isaac que orienta la Escuela de Estudios Literarios, este ha sido un evento de cara a la ciudad y al país que ha tenido una resonancia internacional y ha propiciado la proyección y posicionamiento de la Ciudad y su Universidad en el ámbito de la cultura mundial. En otros espacios de la creación artística en la ciudad existe un movimiento de escultura ciudadana al cual se encuentran vinculadas organizaciones culturales y sociales volcando sus iniciativas hacia la comunidad y también se han producido significativos esfuerzos de desarrollo y afianzamiento del tejido social y de la identidad cultural a través de vehículos artísticos. Tal fue el caso del proyecto  Cali Ciudad Visible, en el 2005 dirigido por la Fundación Función Visible, que vinculó a más de 500 ciudadanos de todas las condiciones sociales a la tarea de forjar, a través de la fotografía, una imagen de nuestra ciudad como se la representa quien la habita, como la siente quien la trasiega y como la ama quien la vive.

Son estas las condiciones históricas que definen la viabilidad del Premio Spiwak Ciudad de Cali, como un proyecto de valoración positiva de lo que somos como ciudad y de lo que proyectamos como creadores y gestores ante el país y ante el continente.